Rodeado por el vasto desierto, el Mar Rojo se extiende 2.000 kms. desde el norte, en el Golfo de Aqaba, hasta Bab el Mandeb, en el sur.

El Golfo de Aqaba tiene una longitud de 180 kms. y termina en el estrecho de Tiran. Tiene 25 kms. de ancho y alcanza en algunos puntos la profundidad de 1.800 metros. Toda su costa se encuentra bordeada por arrecifes de coral.

Las condiciones climáticas, tan particulares, de esta región, son el origen de su gran riqueza natural. La temperatura del agua es relativamente constante: en verano un máximo de 28º y en invierno un mínimo de 21º. Ocasionalmente, en invierno, se producen tormentas o lluvias, y las corrientes moderadas evitan la excesiva acumulación de sedimento, dotando al agua de una gran visibilidad y permitiendo que el coral se desarrolle en un entorno de condiciones muy favorables.

La ausencia de humedad y el elevado nivel de evaporación, debido a las altas temperaturas, hacen del Mar Rojo uno de los mares más salinos del mundo. La salinidad alcanza un 4,1%, y esto explica la gran variedad de especies endémicas que es posible encontrar.

Todo esto contribuye a que el Mar Rojo sea un lugar único; tanto por la concentración, como por la enorme diversidad de vida marina.