Los Arrecifes de Coral son una de las obras maestras de la naturaleza, y por tanto la razón principal para bucear en el Mar Rojo. Paradójicamente, los submarinistas que disfrutamos la belleza de los arrecifes nos convertimos en su mayor enemigo.

La supervivencia del arrecife depende de un complejo balance entre todos sus componentes: desde los minúsculos pólipos que crean el carbono de calcio que conforma el esqueleto del arrecife, hasta los enormes visitantes pelágicos.
Los submarinistas somos unos forasteros de otra dimensión.

Cada golpe con una aleta, cada movimiento imprudente de un buzo, puede levantar una nube de sedimento, o peor aún, romper un coral que tardará años en volver a crecer. Con el propósito de proteger el arrecife, y de promover la conciencia sobre los impactos ecológicos, algunas áreas fueron declaradas Parques Nacionales por las autoridades de Egipto.

La ley 102 entró en vigor en 1983 declarando la región de Ras Mohamed, incluyendo la península de su mismo nombre, así como las islas de Tiran y Sanafir, como zonas marinas protegidas. En junio de 1989, la zona fue ampliada y toda la región que va desde Shaab Mahmud, al oeste, hasta Sharm el Sheik, al este, fue declarada como Parque Nacional. En 1991 el área de Ras Nasrani fue adicionada al Parque, y en 1992 se extendió por el norte hasta Ras Abu Galum.

Incluyendo el Monasterio de Santa Catalina en el centro del Sinai, declarado Protectorado en 1987, el área total de Parques Nacionales es de 11.000 km2, de los cuales el 52% lo conforman arrecifes de coral y línea costera.